Un poeta Venezolano
Hace pocos dias tuve la oportunidad de leer un libro, breve; pero con un contenido muy importante y desde mi punto de vista profundo, este libro se trataba de un poeta Venezolano que en plena juventud, con sueños, metas y aspiraciones padeció una enfermedad que para su época era incurable, como lo era la lepra, Cruz María Salmerón Acosta con apenas 20 años a causa de ésta enfermedad sé recluyó en Manicure, un pueblo que creció a lo largo de la costa de la península de Araya y desde el cual se puede ver Cumaná su tierra natal y de su novia, allí en una playa desolada que se encuentra después de atravesar las Salinas de Araya, y como lo describiera el "donde la historia mira al mar desde lo alto, con la misma lejanía que elije el pescador para divisar el cardumen". Allí se refugio el poeta; en una casa construida especialmente para él, sobre una pequeña colina a la orilla de su mar.

En su soledad forjada y bajo sus infinitas dolencia físicas, siendo testigo de su propia tragedia el poeta muestra toda la pasión que tiene por vivir y que la desdicha implacable no le permitiera. allí empezó a escribir sus poemas y después a dictarlos para que hasta el día de hoy los tengamos para recordarnos su existencia interrumpida; en ellos vemos claramente su amor hacia su tierra natal, hacia su amor imposible, hacia la libertad que anhelaba; sus poemas como Azul, Suplicio, Amor sin esperanza y A la cruz son una pequeña muestra de ese gran hombre Venezolano que fue arrebatado de entre su pueblo, ya con las manos mutiladas y en condiciones inmerecibles; su amigo Juan Santaella menciona “se le estaba cayendo la carne a pedazos y el alma a versos”
El mes de julio de 1929, según la historia; padecía Manicuare los estragos de una fuerte sequía, el ardiente sol inclemente castiga toda la zona, los árboles y sus pájaros; pero el día 30 de ese mismo mes el cielo abrió sus brazos a la tierra seca y envío la lluvia para que no olvidarán el día que Cruz María Salmerón Acosta dejo de estar en la pequeña casa de la colina.
"Sólo me angustias cuando sufro antojos
ResponderEliminarde besar el azul de aquellos ojos
que nunca más contemplarán los míos.
Será un gusto para mí seguir visitando tu blog, aún cuando la materia haya quedado atrás porque tienes la sensibilidad necesaria para transmitir lo que te llega al alma. Sigue adelante.